viernes, 17 de febrero de 2012

Averiado

A eso me agarro; con fuerza, ansiedad. Es lo único que me da seguridad. Seguridad que tambalea con esos días como el Jueves, chismoso, critico azul pálido.


Si no estuviera, sino fuera tan divino y perfecto, tan soberanamente admirable ... vacío, vacío en la añoranza. Oh maravillosa melodía de tu cuerda de amor me sedujo, y me dejé seducir. Sin contratiempos; ellos no son así.


Sin querer esperas higos de los abrojos, y necesitas tanto agua en este sequedal ! De la fuerza se me han debilitado primero las manos, luego los brazos seguido del alma. No me soltaré.

Antes te consideraba el mejor día de la semana: mejor horario de clase, generalmente soleado. Ahora debo cambiar de día; están todos gastados. 

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