En un soplo, ventisca, abruman palabras sin necesidad de ser entendídas. Sólo pasan, te rozan, sin querer las almacenas. Comprendes, y al hacerlo miras. Es una idea, quizá un sueño y lo observas porque es tan detallista como tú. Querrias cortar y pegarlo y por eso escribimos, porque vemos, porque la luz no es solo calor.
Al siguiente parpadeo solo estás tú , y sus palabras. Y eso es lo emocionante, que existe ese momento y porque Dios es fiel, existe el para siempre.
Si amar fuere tangible, el tiempo durará, el mar congelase tenues pensamientos que apenas posaran en sin fin de sonrisas apacibles, y tu fueras más que un sueño, sería feliz.
jueves, 26 de abril de 2012
Como el viento, pero para siempre.
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