Como guardia corrupto me eres. Es la cárcel tu territorio y tu hipocresia es tan grande como ella. Te recreas en tu anarquia personal de la que formo parte hasta que cumpla, Dios quiera, mi condena.
Atada a esos barrotes, busco el oro; creo que me sacará de aqui. Pero a pesar de que eres un monstruo y el motivo de mis más espesas frustraciones, te quiero por aquello que fuiste una vez. No puedo hacerme a la idea de que no vuelvas. Es aterradora, pero mi mundo de metal me despertó con su frio y humedo sonido a tu paso por los barrotes.
No me dejas, hasta mi silencio te es molestia.
Lo que un dia fué tan unido, tan entrelazado, es hoy mi más pesada y horrenda carga.
Pero nadie lo sabe, nadie lo ve y si lo dijera, tu hipocresia eficaz las tornas daria y, una vez más se alargaria ésta mi estancia.
Te recreas en tu reino de secuaces que te siguen y crees que es por ti, cuando solo son igual de hipocritas que tú.
Pero ya es tarde. He encontrado el modo, la manera de escapar. Nadie caerá en tus fauces más, porque el que juzga la causa del afligido, tambien a ti te encontrará.
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